Las guerras siempre han dejado múltiples daños, pero pareciera ser que luego de un evento tan traumático germinan las semillas de las grandes innovaciones. La psicología ha sido una de ellas. Su pionero, Sigmund Freud, desarrolló el psicoanálisis durante la época de la moral victoriana en Austria y entre medio de Guerras Mundiales. Gracias a ello pudo profundizar el estudio de sus pacientes, trabajo que lo obligó a irse a vivir a Inglaterra por las críticas de algunos sectores de su país.
La psicología ya lleva más de 100 años estudiando el comportamiento humano con un largo camino por recorrer. La psicopatología fue el primer foco de estudio. A raíz de los avances científicos las áreas de incumbencia profesional se ampliaron, como lo es la educación, las organizaciones y las empresas.
Este artículo es una aproximación al trabajo que realiza un psicólogo en una industria, como región particular dentro del gran mundo del comportamiento laboral.
Una de las cualidades fundamentales del psicólogo es la capacidad de observación y escucha a partir de lo que sucede en el campo de trabajo. A partir de ello puede aproximarse a un diagnostico más certero a fin de darle curso a sus intervenciones. Si bien esta es la metodología básica del trabajo de un psicólogo en cualquier ámbito, ya sea con una persona o un grupo, en la industria tiene sus particularidades.
Quienes trabajan en plantas industriales, saben que la principal tentación es la urgencia, la operatoria de un sistema productivo, del cual no se puede abandonar y genera una fuerte dependencia para alcanzar y mantener resultados. Todas las energías están puestas en producir, sin embargo, los problemas aparecen dejando de manifiesto que poner a punto la gran complejidad humana que pilotean las máquinas es un objetivo necesario.
He aquí la función del psicólogo. Ante esta dinámica, el profesional debe conocer cómo es el trabajo operativo y observar científicamente las interacciones que se dan entre las personas que operan las maquinas.
Dentro de este movimiento el psicólogo comenzara a implementar el momento que en el fútbol se denomina “parar la pelota”. Es una instancia en donde los trabajadores revierten la perspectiva y observan su trabajo y las relaciones humanas desde otra óptica a fin de replantear nuevas opciones, tanto operativas, como de interacción. Luego volvemos a la práctica para seguir el partido industrial.
Esta pausa permite que el comportamiento tome un cauce más efectivo, productivo y, fundamentalmente, saludable para el desarrollo de la potencialidad de cada trabajador.